
y yo me dejé llevar,
por supuesto,
al lado de aquel viejo baúl
abrigado en un olvido polvoriento.
Dentro había una libreta
llena de sueños viejos como el soñar
escritos de mi puño y letra,
de mi caminar.
Dentro había una canción de estrellas
y una luna llena
y una cita con la eternidad.
Dentro estaba mi futuro
trazado con un soplo del acaso,
del quizás.
Dentro estaban, sin quererlo,
las letras que en tus labios
ahora me hacen respirar.