13 marzo 2006
Pereza, el séptimo pecado.
Cuántas veces quise amarte. Te veía caminar sin saber aún que eras tú, sin adivinar que tus palabras hablarían de mí, sin imaginar mi pensamiento enredado en tu pelo y bajo tu ropa de colores. Es tan suave tu ropa que me gustaría ponérmela siempre como me pongo tus pensamientos y tu risa. Me gusta salir con ellos a pasear cuando me voy por la calle donde nos conocimos, y también cuando me voy por otras calles sin nombre por las que sólo paseo yo. A veces me visto con los pensamientos de avanzar pese a todo y para siempre, a veces con los de es tan difícil que no sé qué paso es el siguiente, a veces con los de es primavera y tus ojos y tu mirada y la música de tu piel es suficiente para vivir, a veces con otros que tampoco tienen nombre ni colores. Cuántas veces quise tocarte, cuántas veces te soñé, cuántas veces te diré que una mirada me trajo a este mundo en el que aún antes de saberte tenía ganas de tu percepción dulce de la vida y de mí, de tus caricias mientras la luna nos miraba reflejada en aquellos vidrios antiguos, del alba y de las nieves en aquellas montañas que también como yo, con pereza, se niegan a marchar cuando el sol entra por tu ventana.
05 marzo 2006
Recuerdo.
08 febrero 2006
Cuando no estás.
Cuando tú no estás la mar es arisca,
la noche es larga,
las penas gritan,
las palabras se ahuecan.
Cuando tú no estás me siento ajeno.
Cuando tú no estás, amor, no me atrevo a mirar
por si no me hallo en mis sueños.
Cuando tú no estás no hay fiesta en los labios,
no hay manos tranquilas,
no hay piel que me cante una hermosa canción,
ni ojos que miren matando de vida,
ni ojos que brillen,
ni ojos que digan cómo es la alegría.
Cuando tú no estás, amor, la mar es arisca.
la noche es larga,
las penas gritan,
las palabras se ahuecan.
Cuando tú no estás me siento ajeno.
Cuando tú no estás, amor, no me atrevo a mirar
por si no me hallo en mis sueños.
Cuando tú no estás no hay fiesta en los labios,
no hay manos tranquilas,
no hay piel que me cante una hermosa canción,
ni ojos que miren matando de vida,
ni ojos que brillen,
ni ojos que digan cómo es la alegría.
Cuando tú no estás, amor, la mar es arisca.
07 febrero 2006
El otro viaje.
Santa Clara, provincia de Villa Clara, Cuba, en la plaza del Che, a quien el pueblo ama con valor. Enero del 2006.Si cierro los ojos aún veo el brillo de las miradas, el orgullo de las ideas, la rabia, el ánimo, las palabras.
Si cierro los ojos aún veo las calles, el viento cálido, el amor, la confianza, el olor del mar, horas de conversación.
Si cierro los ojos aún veo la casa de Omar, la risa sin dientes, las lágrimas que aprendí a llorar, juegos de acera descalzos, colores que no sabía, trabajo, canciones.
Si cierro los ojos aún veo miradas que no se me quitan de la cabeza…
Fue un viaje largo, quizás duró siempre, para aprender que no es fácil entender. Para aprender otra risa y otro llanto nuevos, otro mundo del que ya no se puede volver si no es abriendo los ojos.
20 enero 2006
Mis rosas.
La enorme puerta verde de tu portal.
El tiempo que se paró durante un segundo.
Una vela naranja.
Los dedos de tus pies entre mis dientes.
El olor de tus rodillas.
La noche que no quiso terminar.
Norah Jones acariciando el aire.
Miedo.
¿Miedo? Para qué.
La piel de un gemido, o de un suspiro, o de aquello que se instaló en nuestra vida, la que cambió desde entonces, la que no se esperaba llegar instantes antes y era tan esperada.
Aquel piano.
Aquel deseo.
Tu olor de mares desconocidos.
Los dedos de tus pies.
Una mirada delgada como un hilo de luna.
Un paraíso.
La enorme puerta verde de tu portal; Tras ella un mundo que recibo como el sol para las rosas de mi vida.
El tiempo que se paró durante un segundo.
Una vela naranja.
Los dedos de tus pies entre mis dientes.
El olor de tus rodillas.
La noche que no quiso terminar.
Norah Jones acariciando el aire.
Miedo.
¿Miedo? Para qué.
La piel de un gemido, o de un suspiro, o de aquello que se instaló en nuestra vida, la que cambió desde entonces, la que no se esperaba llegar instantes antes y era tan esperada.
Aquel piano.
Aquel deseo.
Tu olor de mares desconocidos.
Los dedos de tus pies.
Una mirada delgada como un hilo de luna.
Un paraíso.
La enorme puerta verde de tu portal; Tras ella un mundo que recibo como el sol para las rosas de mi vida.
03 enero 2006
Palabras de compartir.
Brillarás conmigo
luz de tantas luces
tantas veces nombrada.
Correrás en mí
agua para beber
de quien bebe mi mirada.
Brotarás mi vida
pan que me das de comer
comida para mi alma.
Estas palabras son para Aynna, ella sabe por qué. Un beso y mucha fuerza para seguir el camino.
luz de tantas luces
tantas veces nombrada.
Correrás en mí
agua para beber
de quien bebe mi mirada.
Brotarás mi vida
pan que me das de comer
comida para mi alma.
Estas palabras son para Aynna, ella sabe por qué. Un beso y mucha fuerza para seguir el camino.
13 diciembre 2005
El beso.
Castillo de Mogadouro, Portugal, en una mañana de amor y niebla de diciembre.
Esta vez fue muy distinto. No llegué allí para llorar, si no para cubrirme con sus abrazos, con la música que siempre anda debajo de su piel. Por que ella siempre tiene música debajo de su piel.
Me dijo: “Dame un beso.”
Yo cerré los ojos para sentir con el alma aquel silencio de siglos que nos rodeaba, aquellas piedras, las campanas dormidas, el frío del norte, sus labios siempre rojos y brillantes.
“A veces te sueño -le dije- desnuda junto a mi deseo.”
La música y el silencio se amaron durante un instante en medio de aquella plaza sin pisadas.
“Lo sé.” Me dijo ella. Yo seguía con los ojos cerrados viendo los suyos entrar dentro de mí, y sus labios de luna creciendo, despacio, siempre aprendiendo, como crecen las cosas verdaderas. “Me gusta tanto vivir en tu sueño…”
Nos besamos. Hoy sigo cerrando los ojos, recordando aquella canción bajo su piel. Por que ella siempre tiene música bajo su piel.
El besu.
Enagora foi abondo distintu. Nun aporté ellí pa llarimar, si non p’anubrime colos abrazos sos, cola música qu’apianca yá enbaxo’l pelleyu de so. Porque ella siempre tien música enbaxo’l pelleyu.
Díxome: “Dame un chuchu.”
Pesllé los mios güeyos pa sentir col ánima aquelli silenciu de sieglos que mos arrodiaba, aquellos morrillos, les campanes murnies, el fríu del norte, los llabios de so yá arroxaos y brillantes.
“Dacuando suañote – dixe-y – corita xunta’l naguar de mio”
La música y l’silenciu amárense enaína metá la plaza aquella sin resclavos.
“Selo” Dixome ella. Yo siguía colos güeyos pesllaos viendo los sos entrar dientro de min, y los sos llabios de lluna xorreciendo, seliquino, siempre deprendiendo, como xorrecen les coses verdaderes. “Préstame bien vivir nel to suañu.”
Besámonos. Güei sigo pesllando los güeyos, memoriando aquel canciu enbaxo’l pelleyu de so. Porque ella siempre tien música enbaxo’l pelleyu.
29 noviembre 2005
Sexo de sirena.

Conocí a una persona con sexo de sirena. No bastó el agua para saciar la sed, ni bastó el pan para saciar el hambre. Tampoco las estrellas para iluminar la noche, ni todas las hojas rojas para cubrir el otoño. Conocí a un ser hecho de lágrimas de nieve y olor salado. Hecho de piel. Hecho de alma. Hecho de cantos antiguos a miedos nuevos, nuevos cantos para arcaicos sufrimientos. Conocí a una persona con sexo de sirena que me enseñó a no olvidar de dónde vengo.
Sesu de serena.
Conocí a una persona col sesu de serena. Nun fue abondo l’augua pa fartar la sede, nin fue abondo’l pan pa fartar la fame. Tampocu les estrelles p’allumar la nuechi, nin toles fueyes roxes pa llumbrir l’otoñu. Conocí un ser fechu de llárimes de ñeve y golor saláu. Fechu de piel. Fechu d’ánima. Fechu de cancios antiguos pa serpíos, cancios mozos pa aneyes sufrencies. Conocí a una persona col sesu de serena que deprendiome a nun escaecer d’onde vengo.
18 noviembre 2005
Abrigo.
Amor,
hoy la noche es fría,
me cubriré con el traje
que tus besos tejieron para mí.
Anidaré en tus manos
mi presencia de nube,
mi lluvia de silencios,
el cariño que cada día crecemos
como crece el viento en su bosque.
Amor,
hoy la noche es fría,
déjame arremolinarme en tí.
hoy la noche es fría,
me cubriré con el traje
que tus besos tejieron para mí.
Anidaré en tus manos
mi presencia de nube,
mi lluvia de silencios,
el cariño que cada día crecemos
como crece el viento en su bosque.
Amor,
hoy la noche es fría,
déjame arremolinarme en tí.
16 noviembre 2005
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